9 sept 2013

Agujas y ganchillos


Allá por los comienzos de este blog, mostré un guardaagujas de punto comentando que iba a servir para guardar los instrumentos de mi abandonada afición, que pensaba retomar algún día, al igual que pensaba aprender a hacer ganchillo. Si antes lo digo, antes me veo rodeada de docenas de agujas y ganchos de casi todos los colores, tamaños y materias... y es que no solo los uso: también los colecciono. De manera que he pensado hacer una entrada al respecto, por si pudiera ser de utilidad para las personas que se inician en esta afición (¡qué digo afición! modo de vida, jaja) y se encuentran un poco perdidas con tantas opciones. Así que vamos con ello:

Hay algunas agujas que tengo por puro coleccionismo: estas de plástico son todas compradas de los chinos y no las he utilizado nunca. Pero me encantan para verlas.


Estas son de las de toda la vida, las niqueladas (que eran de mi madre, tienen como poco sesenta años) y las de aluminio. Tampoco las uso, las primeras porque no suelo hacer nada con agujas tan pequeñas y las segundas porque no me gusta el ruido que hacen al chocar entre ellas.


En su momento, cuando descubrí Ravelry y el mundo infinito de tentaciones que son Ebay y similares, me compré prácticamente todas las variedades de agujas y ganchillos de bambú que se pueden comprar en packs. Estos son los ganchillos, los números grandes enteramente de bambú y los números pequeños combinados con metal. Los he usado muy poco y no me terminan de convencer.









Los que sí he utilizado muchísimo son los de aluminio, tanto los grises que se pueden encontrar en cualquier mercería (en formato ganchillo sí me gusta el aluminio) y los pintados que también se compran por muy poco dinero por ejemplo en Ebay, o como en mi caso en Amazon. Aquí tengo ambas variedades guardadas en un estuche que me regaló mi amiga Marta.


Y también en packs comprados en Ebay por cuatro duros, agujas rectas y circulares fijas de bambú. Aunque el bambú no me acople para ganchillo, para el punto es otra cosa: es un material cálido, ligero y el hilo resbala menos que en otros tipos de aguja. Las circulares las uso bastante más, aunque tienen un inconveniente: el cable -en realidad es un tubito de plástico pegado a las agujas- se desprende fácilmente.



Y siguiendo con el bambú -sí, ya he dicho que me compré tooodos los tipos- las que faltaban: las agujas de doble punta, para mangas, calcetines o mitones. Las hay de dos largos y suelo usar el menor, me hago menos lío con ellas.


También con su estuche de fabricación casera. Tengo la casa llena de estuches, jeje.

Para el mismo fin, existen agujas circulares, estas tan curiosas:


Resultan prácticas, aunque cuesta un poco acostumbrarse. Luego tenemos sus hermanas mayores, las circulares de metal fijas. Estas son de Addi:


(No es que tenga la mesa sucia... es un tablero que conservo de cuando estudiaba Bellas Artes).

Y en esta misma categoría, el Ferrari de las agujas de punto: unas Signature, muy bonitas y afiladas, y también muy muy caras. Sin embargo, no son mis preferidas: esa ranura inapreciable entre la punta metálica y el cuerpo de color hace que la lana no se deslice tan suavemente como me gustaría. Sí, elegir agujas es, en una enorme parte, cuestión de manía personal.


Y las que, al menos hasta ahora, sí eran mis favoritas: las circulares intercambiables Knit Pro. Estas son acrílicas, pero también las hay de metal y de madera (estas últimas no las he probado). Tienen sus inconvenientes: a veces se desprende el cable, pueden desenroscarse en el momento más inoportuno si no están bien fijadas y las más finas se rompen con cierta facilidad. Pero aun así me gustan mucho.


Y digo que hasta ahora eran mis favoritas porque es probable que dentro de poco lo sean otras: estas preciosas Hiya Hiya intercambiables. No sé si me gusta más que sean tan afiladas, el estuche con el que vienen o los cables azules.



Y si este es el ganador en cuestión de agujas, el que viene lo es en cuestión de ganchillos: me enamoré de ellos al verlos en una revista y no he parado hasta conseguirlos. Son tan agradables de usar como de ver, gracias a su mango blando: los Clover Amour. Creo que sin duda son mi herramienta favorita. Y viendo todo lo que he enseñado, también creo que tengo una severa adicción. Otra más que poner en la lista...


19 ago 2013

¡Estoy viva!


 

Sí, aunque pareciera que había abandonado Blogolandia sigo por aquí y sin parar de hacer cosas... pero sí es verdad que he tenido bastantes complicaciones laborales y personales que me han impedido llevar un ritmo normal en otros aspectos. Ahora que ha vuelto todo a su cauce espero estar más organizada.

Lo primero, que no se me olvide, aunque sea con bastante retraso, agradecer a mi paisana Fátima, de Le Café Crochet, el premio Lovely Blog Award que me otorgó desde su blog. No tengo por costumbre volver a enviar los (pocos) premios que se me conceden, porque no sería capaz de elegir entre los muchos blogs que me gustan y porque probablemente algunos de ellos serían los mismos a los que Fátima ha enviado este trofeo, pero sí voy a contestar el cuestionario que se propone, que estas cosas siempre ayudan a conocernos.

1.Origen del nombre del blog/web Fácil: los hilos se usan para coser y los puntos se dan tanto en costura como en tricot. También es un pequeño homenaje a mis padres, que eran sastres.
2.Tacones o planos ¡Planos!
3.Definete en 3 palabras Desordenada. Tranquila. Rebelde (aunque no lo parezca).
4.Día o noche Noche.
5.Tu sueño? Jubilarme. Pero ya.
6.Manías? Tocarme el pelo.
7.Película preferida El señor de los anillos.
8.Azúcar o sacarina Azúcar.
9.¿Qué super poder te gustaría poseer? Ser invisible. También tejer al estilo continental :)
10.¿A qué personaje histórico le tejerías una bufanda? A Carl Sagan.
11.Si tuvieras que ponerle una BSO a tu vida ¿cual sería? Música de los 80.

También quería, porque no lo hice en su momento, enseñar el resultado del swap de primavera del grupo Spanish Swap de Ravelry. He aquí mi regalo, recibido de parte de Aitana.


Un precioso chal de ganchillo, las lanas Drops que me encantan, unas agujas Knitpro Karbonz que me moría por probar... Un montón de maravillas envueltas con todo el cariño. Mil gracias otra vez, Aitana.

Por mi parte, la sorprendida fue Neus, babylemonade en Ravelry. El regalo tejido consistió en un chal Annis que en su momento tejí junto con muchas más personas en un KAL organizado por Didi. Está hecho con una de mis lanas favoritas, Malabrigo sock en color Abril. Como suele pasar en estos casos la foto no le hace justicia.


Por supuesto le mandé más cosas, pero la verdad es que no me acordé de hacer fotos. Las podéis ver en su blog.

La verdad es que, pensándolo bien, estos pocos meses me han cundido en lo que respecta al tejido; aparte de las labores "de largo recorrido" que aún costarán lo suyo de acabar, he terminado varios de mis objetos favoritos: los chales. Dentro de poco creo que tendré que organizar un mercadillo, porque no voy a tener tiempo material de usarlos :)

El primero, un Traveling Woman en una lana Madelinetosh maravillosa. 


Le tengo especial cariño a este patrón, de hecho es el segundo que me hago; es sumamente fácil y resultón, ideal para una lana de estas características, y para tejer algo ligero entre proyectos más laboriosos.

Los dos que siguen son de la misma diseñadora, Tetiana Otruta, que vende sus diseños en Ravelry, y ambos han sido hechos en sendos KAL en la misma web. El primero un Halyard, tejido con Katia Darling para la parte en color y con lana de calcetines Schoeller Stahl para la parte clara.


El segundo fue un patrón "misterioso" que la diseñadora fue mandando poco a poco mediante pistas; no sabíamos de antemano el resultado final. El patrón es muy bonito, el hilo es una seda fantástica de la marca Luxury Yarns, deliciosa de tejer y de bloquear, pero demasiado fina para este trabajo, por lo que tuve que bajar el número de aguja y quedó demasiado pequeño, además de no verse muy bien el dibujo. Lo considero un pequeño fracaso.


Aquí el último que he terminado -de hecho, le he quitado los alambres de bloqueo hoy mismo-. Un Festival Shawl hecho con Katia Brisa, una mezcla de algodón y viscosa preciosa de ver aunque no tanto de ganchillear.


Y para que no parezca que solo hago chales, también algunas prendas de ropa. Últimamente me estoy dedicando más a suéters y chaquetas; me gusta menos porque se tarda mucho tiempo, pero resulta más práctico.


Este es un modelo Drops hecho con el hilo recomendado, Drops Cotton Viscose, prácticamente el mismo tipo de hilo que el  chal anterior. Aunque en la foto parezca un "trapo" tiene muy buena caída y queda muy bien una vez puesto.


Y este, un modelo de la revista Katia de este verano tejido en Katia Candy, un algodón delicioso aunque, como está hecho con agujas más grandes de lo recomendado, se ha deformado un poco. Aun así resulta sumamente fresco y suave.


Y por último una chaqueta de ganchillo en hilo Mondial Cometa que he hecho como regalo para mi cuñada. Ahora mismo tengo en proceso varias prendas más en ganchillo, la verdad es que me he aficionado bastante a ello ya que me parece que termino más rápido y me gustan los resultados. En breve espero enseñarlos.

12 may 2013

Va de bolsos


Y no de uno, no, de tres. Pero vamos por partes.

Hace un par de años, al poco de retomar mi actividad tejeril y aprender a ganchillear, hice dos cosas sin las cuales ambas actividades no serían lo mismo para mí: me inscribí en Ravelry y me compré un iPad. De la comunidad virtual de punto poco puedo decir si la conocéis. El aparatito de Apple lo adquirí con algo de temor de que fuera un trasto inútil, pero nada más lejos: además de sus otras utilidades, resulta de lo más práctico para almacenar patrones y evitar imprimirlos y guardarlos físicamente. Pero además tiene otra función peligrosísima para un crafter: puedes suscribirte o comprar sueltos cientos de números de revistas como, por ejemplo, Vogue Knitting, Simply Crochet o Mollie Makes. El horror. Porque claro, las ves ahí para descargar con toda facilidad, total, son sólo cuatro o cinco euros... y al poco te encuentras con todas ellas almacenadas y queriendo tejerlo prácticamente todo. Lo dicho, el horror.

Al menos, hasta ahora sólo me ha dado por revistas de ganchillo. De una de ellas, Vogue Knitting Crochet, ha salido este bolso. Madeja y media de algodón, asas recicladas y un forro doble, y ya tenemos bolso de verano.




El segundo bolso también tiene su historia. Antes aún de comprarme la tablet empecé a asistir a las reuniones del grupo Valencia Knits, por la época en que estaban organizando un CAL para hacer la famosa manta de Lucy de Attic24, la Neat Ripple Granny Stripe. Me encantan los diseños de Lucy como a la que más, pero desgraciadamente no tengo su increíble ojo para combinar colores... ni el tiempo que ella parece dedicar a ganchillear sin descanso. Compré diecisiete madejas de Katia Fama de colores vivos, llegué a  hacer unas veinte rayas... y comprendí que la manta acabaría languideciendo durante años. Así que aproveché las madejas para otro diseño de Lucy, el Crochet Bag. Aún me ha sobrado un montón de lana, que he guardado dentro del mismo bolso: como temía que resultara pequeño le di unas cuantas vueltas más y ha quedado INMENSO. Así en mayúsculas.


El tercer bolso en discordia no es de ganchillo... totalmente. Sí lleva un adorno circular en la tapa, como una firma. Es mi aportación al swap que organizó La Fireta, y mi sorprendida ha sido Noe Viruset, artista de la cerámica con la que casualmente coincidí en el taller del que hablaba unas entradas atrás, lo que me permitió  "investigarla" en vivo. Está hecho de lino con un forro de tela japonesa de algodón que compré en Nunoya, en mi último viaje a Barcelona. Su destinataria, además de una artista, es una gran aficionada a los gatos, así que puse gatos en el forro y en el cierre, con un botón de La casina roja.



El modelo está sacado de este tutorial, que recomiendo por ser facilísimo de seguir y totalmente customizable.


En la próxima entrada más chales, a ver qué os creíais :)

14 abr 2013

En mis agujas...



No tantas cosas como yo querría... más que nada porque como no me empiece a cundir más el trabajo, nunca podré gastar todos los hilos, lanas y patrones que tengo. Al menos me cabe el consuelo de que hay gente peor que yo, eso sí.

Lo que estoy haciendo ahora mismo: un cardigan, modelo Baileys Irish Cream de Ravelry, para esta Malabrigo Sock en color Rayon Vert que tenía hace meses esperando encontrar un patrón que le hiciera justicia.


Además, tengo casi finalizado este trabajo. Lo que pasa es que no puedo decir qué es, ni en qué lana está tejido, puesto que es el regalo que irá a casa de mi sorprendida en el Spanish Swap.


Y esto que es la primera parte del SAL que organiza Cova en su precioso blog. No tengo vergüenza, el SAL va ya por su séptima parte, lo cual quiere decir que llevo casi siete meses de atraso y aún no he terminado la primera página. Pero bueno, esto es una afición y algo que se hace por gusto, como me digo siempre a mí misma para consolarme por no ser más productiva. En mi descargo diré que en los últimos meses he tenido muy poco tiempo para estas cosas; ahora voy poniéndome poco a poco al día.


El SAL está basado en el maravilloso libro Mon Cahier de Broderie, de Marie Suarez, una auténtica experta en lo que se refiere a bordado tradicional. Está tan bien explicado que hasta parece fácil...



2 abr 2013

Llegó la primavera...


Bueno, sí, ya hace algún tiempo... Pero entre el frío que ha estado haciendo hasta casi anteayer y la cantidad de cosas que me han entretenido, no me había dado casi cuenta. Al menos he podido disfrutar de unos cuantos días de descanso en Barcelona, donde por supuesto no podía dejar de ir a All you knit is love y Llanàrium. Me traje varias cosillas de ambas tiendas, entre ellas material para un par de intercambios a los que estoy apuntada, el del grupo Spanish swap de Ravelry y el de la Fireta. Y por supuesto, lana para mí; después de unos meses casi en dique seco a causa de algunos encargos, mis agujas han vuelto a la carga...

Hablando de la Fireta, supongo que muchas ya conocéis los talleres que organiza casi cada sábado en la Galería Jorge Juan. Recientemente asistí al taller de broches de Eva Carot -genial como siempre- y al taller de calcas cerámicas de Noe Viruset, donde nos divertimos de lo lindo decorando un plato y una taza.


Aunque eso sí, creo que se me sigue dando mejor el punto; tanto que hasta mi taza iba de lanas y ovejas :)

Y para poner mi granito de arena en estos talleres que tan bien organizan Ana y Eva, el próximo sábado estaré en la Galería, de once a dos, impartiendo uno de iniciación al bordado. Aprenderemos puntos básicos y cómo preparar cualquier prenda para decorarla a nuestro gusto. Os espero!




6 feb 2013

Pequeños placeres


Un rato de descanso a media mañana, con un café y mis agujas... ¿quién quiere más?

21 ene 2013

El tiempo pasa...

... demasiado rápido y no sólo no me doy cuenta de cómo pasan las semanas sino que no hay manera de que pueda terminar con todo lo que tengo en danza... aunque eso ya se asume desde el principio: quiero hacer demasiadas cosas.

Al menos, por lentamente que sea, voy acabando algunas. La guirnalda que se ve en la foto me ha costado un año, aunque no porque lleve mucho trabajo sino por algo más curioso: empecé con ella en diciembre de 2011 en las quedadas de Valencia Knits, y la llevaba conmigo el día que me atropellaron. Ahí me tenéis a mí, en el suelo con la cabeza sangrando y pidiendo a la gente que me recogieran los ovillos... Y así se quedaron hasta que poco antes de estas Navidades la terminé.



La he combinado en el árbol con otras decoraciones hechas a mano, como estas etiquetas de Gusosos'Land, que me gustaron tanto que me dio pena usarlas para su destino original...


... y estos ornamentos de punto de cruz sobre esquemas de The drawn thread, una marca que cada vez me gusta más.




En cuanto a otros trabajos, voy mucho más lento de lo que quisiera pero van saliendo cosas. Una ha sido este vestidito con cuerpo de ganchillo que hice como regalo de Reyes para mi sobrina. Estoy pensando seriamente hacerme uno para mí :) Es un diseño del libro Crochet Adorned, de Linda Permann.




Y por último un trabajo muy rápido y agradable, al que le tenía muchas ganas no sólo porque me gustaba el esquema sino porque es práctico: se trata de una bandeja para llevar el trabajo de bordado de un lado a otro sin tener la casa invadida de trastos... aunque eso para mí es una batalla perdida de antemano. Es un diseño de Les grilles de Maryse.