24 nov. 2011

Un dulce enero...


Como no sólo de lana e hilos vive la bloguera, de vez en cuando le quito tiempo a las labores para dedicarme a otras labores igualmente entretenidas pero desgraciadamente más calóricas... Aunque me encanta la pastelería en general -para desconsuelo de mis michelines- tengo un especial cariño por estos pasteles en versión reducida que, además de estar riquísimos, me parecen preciosos: los cupcakes. Además tienen buena parte de culpa de que este blog exista. Pero esa es otra historia.

Pero claro: a veces seguir las recetas que se encuentran en los libros -hay pocos dedicados al tema, al menos en castellano- o en Internet no basta para conseguir buenos resultados. He cocinado cupcakes en casa anteriormente, arriba está la muestra, pero entre mis peores críticos -los que viven conmigo...- no han tenido el éxito apetecido. Así que me he propuesto aprender a hacerlos bien, y cuando me enteré de que Alma, de Objetivo cupcake, iba a impartir en enero varios cursos monográficos en Valencia (gracias a los chicos de Antique Café) no me lo pensé dos veces: me apunté nada más salir. Y menos mal, porque a media mañana ya no quedaban plazas...

Lástima que falte aún tanto... Prometo enseñar los resultados.

2 nov. 2011

Cosas terminadas






La verdad es que en los últimos tiempos tengo la costura bastante abandonada... La vuelta al punto (y encontrarme con Ravelry) me ha absorbido de tal manera que casi me da pena ver mis pobres madejas de bordar abandonadas en su caja... De todos modos, de vez en cuando hago alguna cosilla, como esta funda para la libreta donde tomo las notas de las labores:





Está hecha con las mismas telas que mi costurero de viaje, para que hagan pareja... También he cosido una funda para el tablet, sin seguir ningún patrón, simplemente plegar y poner un bies. La tela es un modelo inspirado en la lucha contra el cáncer de mama:


En cuanto al punto, como ya digo le dedico últimamente casi todo mi tiempo de labor y, especialmente, a los chales, la prenda estrella (o casi) de Ravelry. Y no es raro: son relativamente rápidos de hacer, consumen poca lana y se puede tener virtualmente los que se quiera. Al principio del post hay una foto de cerca del último que he hecho, el modelo Holden, inspirado en las olas del mar, tejido con la lana que tiñe artesanalmente mi compañera del grupo Valencia Knits Piruleta; anteriormente acabé estos:


Un Travelling woman realizado en lana mezcla de merino y seda, con cuentas de vidrio.


Y un Revontuli en lana rústica de color degradado.

Y como no sólo de chales vive la tejedora, he hecho otro descubrimiento: cuánto me gusta hacer muñecos. No sólo porque son rápidos, también es porque me hace ilusión pensar en cómo reaccionará su destinatario al recibirlos. Si en otro post anterior era una vaquita, esta vez es una tortuga llamada Sheldon. Le he dejado el mismo nombre, normal en una forofa de The big bang theory...


(Sorry por la foto, está hecha con el tablet y donde se ponga una buena cámara...)