20 jul. 2011

SALes, CALes...


Como ya me decía  Consuelo en los comentarios del post anterior, cada vez tengo más proyectos en marcha: aunque no haya actualizado mucho últimamente, no por eso he estado parada, y ha ayudado bastante el hecho de haber tenido que estar dos semanas metida en casa a causa de una escayola en una pierna. En ese tiempo, por ejemplo, he cosido este libro de agujas, sacado de un SAL del blog Un petit bout de fil, una fuente inagotable de ideas con muy buenos tutoriales (aunque estén en francés...).


He cambiado las tiras bordadas con letras del interior por cinta de algodón con letras imprimidas en papel de transferencia y lo he cosido enteramente a mano. Con lo mal que va mi máquina me resulta mucho más rápido...

Aunque no enseñé el primer objetivo, no sólo llevo al día el HAL Malaka del blog de Mamen, sino que tanto el primero como el segundo los hice de un tirón, como siempre me pasa con el hardanger.

Y el segundo objetivo de otro SAL en marcha, el cuarto de costura de Daisy. Este lo llevo algo atrasado, pero es que a este paso me harán falta días de treinta y cinco horas como poco.

Este es el material de otro SAL (propiamente, un CAL: está hecho a ganchillo) que también tengo empezado: la manta de rayas granny del blog Attic24 que estoy haciendo junto con las compañeras del grupo de tejido Valencia Knits. Como en el original, he utilizado la friolera de diecisiete colores. Obviamente es un proyecto a largo plazo, sobre todo porque la voy a hacer para una cama individual, no sé yo si para el invierno la habré terminado. Por ahora tengo la intención de tejer cada día una raya de un color.

Y por si me faltaba trabajo que hacer, este es mi último pedido de libros a Amazon: It's quilting cats & dogs y Merveilleuse broderie hardanger, ambos fantásticos y llenos de proyectos para ya. Lo dicho: quiero días de treinta y cinco horas.

7 jul. 2011

Puntos y puntos

Aunque no destaco precisamente por mi fuerza de voluntad, en una cosa sí he cumplido: en su momento dije que retomaría mi vieja afición por el punto y que aprendería a hacer ganchillo, y así ha sido.

Curiosamente, me inicié con el punto en el instituto, donde teníamos una asignatura de "Hogar" (también los chicos) y dentro de ella había que hacer una serie de labores. Aprendí a hacer punto prácticamente sola, de manera que me acostumbré a una forma de tejer un tanto rara y aún hoy me dicen que cojo las agujas "al revés". Me aficioné tanto al punto que hasta hacía suéters para las amigas, pero lo dejé por completo después de nacer mi primer hijo, y esto ha sido lo primero que he tejido después del "regreso". Es un Saroyan, hecho con hilo de bambú; no sé si acaba de convencerme mucho la combinación de hilo y patrón pero me encanta el tacto que tiene. En las fotos se aprecia algo que he aprendido ahora gracias a internet: que el punto se bloquea...

Recién acabado

Después de bloquear

Lo que no conseguí en su momento, por más que lo intenté, fue dominar el ganchillo, y lo dejé estar. Pero viendo tantas cosas chulas que se pueden hacer me animé a volver a intentarlo y me apunté a una clase en el corner Crea del Corte Inglés, y voilà: he tenido que practicar mucho, pero creo que ya me salen unos grannys más o menos dignos :)



Y como soy muy atrevida, me he liado a hacerme un chaleco de encaje en algodón; ya veremos lo que sale...





Y ya metida en proyectos más grandes, tengo los ovillos para algo que me llevará mucho tiempo... La muestra es una pista.