18 abr. 2011

Mi adicción

Sí, lo confieso: soy adicta. Afortunadamente a algo que no es malo para la salud, aunque sí por desgracia para el bolsillo: las telas.


Me gustan casi todas, y cada vez que paso por una de las tiendas de patchwork que conozco en Valencia no puedo evitar entrar a ver si tienen algo nuevo o simplemente a elegir algún estampado bonito. Da igual si no me hace falta o no sé en qué la voy a utilizar, yo me llevo medio metro y ya le encontraré la utilidad... y el montón ("stash" que dicen en inglés, no sé si hay alguna traducción precisa en español; ¿alijo quizá?) va creciendo y ya se ha salido de los límites de la caja en donde empecé a guardar las telas cuando retomé la afición... El consuelo es que al menos creo que, visto lo que veo en otros blogs, no soy la única a la que le pasa eso.


En cuanto a las telas que compro, aunque como digo me gustan de casi todas clases, tengo dos "especialidades": me chiflan los estampados de costura (como se ve en las dos fotos anteriores; puede que sea porque me recuerda a mi infancia, mi padre era sastre y los útiles de coser forman parte inseparable de mis primeros años) y los de cocina, en especial dulces y cafés. Pero también las flores, los infantiles... ay, tantos...

3 comentarios:

  1. Es que hay telas maravillosas y de temas variadísimos, toda una tentación, ¿cómo resistirse?
    Un beso.

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